En un nuevo día del Señor, le doy gracias por
entregarnos a su Purísima Madre como corredentora.
Encomiendo a la Inmaculada Concepción de María,
a todos los niños por nacer y a sus madres para que,
desde la fe en el Hijo de Dios, nunca quieran abortar.
Le imploro al Espíritu Santo, venga e infunda en mi
el don de la piedad y el fruto de la caridad para ser
misericordioso y dar amor como nuestra Madre.
Amén
AMGD y BVM

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